REFLEJO INVOLUNTARIO

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Exposiciones

DE MARIO FONSECA

MAR  – MAY 2017

Convergen en esta exposición dos énfasis que empezaron a manifestarse en mi obra desde 1986: un cuestionamiento hacia las tecnologías de reproducción visual –en este caso, la fotografía– y la credibilidad de lo reproducido; y una necesidad expresiva –no racional ni ‘objetiva’– que se resolvía con fluidez desde la misma fotografía, ocupada aquí como un medio de captación de luz y formas que me permiten manifestar algunas sensaciones y algunos sentimientos.

En este sentido, las primeras piezas expuestas en esta misma sala, que corresponden a un periodo anterior (1979-1983), están aquí a manera de referencia previa o punto de contraste. Así también, he incorporado en la siguiente sala algunas obras de 1992-1996 ya expuestas en mi retrospectiva de 1996 en el Museo Nacional de Bellas Artes, a manera de transición hacia lo que abarca esta muestra, que va en lo principal de 1996 a 2016 y reúne obras no expuestas previamente en conjunto.

No obstante abarcar 20 años, varias obras en esta exposición han sido replanteadas a partir de los medios hoy disponibles, modificando sus formatos y en algunos casos hasta el carácter de su contenido original, a partir de las posibilidades expresivas que aportan en la actualidad tanto las técnicas como los materiales de impresión de imágenes. Esta posibilidad de renovación me atrajo especialmente pues reactiva la vigencia de estas imágenes, distinguiéndolas de lo que podría haber sido una muestra ‘arqueológica’, que no es de mi interés.

Dos conjuntos de obras en las salas 5 y 6 (zócalo) confrontan desde sus momentos y recursos una expresividad mística y afectiva, muy sensible, con un discurso más bien intelectual, desde el cual me he venido alejando de las imágenes. Las series Gólgota, Pasión y La Esperanza surgen desde lo religioso, citando específicamente instancias finales de la vida de Cristo, y conforman el énfasis sensible junto con las piezas El blanco y el negro, Say Goodbye Say Hello, y Octubre 1987. Por el contrario, el políptico La última imagen acusa la incapacidad de las imágenes para expresar e incluso explicar objetivamente cualquier instancia de vida, aquí resuelta con la palabra, en tanto la serie Next, espontánea y profusa (las imágenes van de c2010 a 2016), ilustra cómo la falla o el error pueden lograr mayor atractivo visual y curiosidad por el contenido que la imagen ‘correcta’, banalizada por su exacerbación periodística, publicitaria e incluso artística.

En la realización de esta exposición –en el desarrollo de su contenido, preciso–, han contribuido de manera destacada la curadora Niki Raveau, la productora ejecutiva Pía Bahamondes, el maestro impresor Ramón Aldunate, y mi esposa Patricia Vogel. Agradezco especialmente sus aportes, así como a la organización del MAVI, al laboratorio Ekho, y a los colaboradores cuyas marcas aparecen junto a este texto.

Mario Fonseca

Gorbea, febrero 2017